SOBRE MI TRABAJO 

Para mí, el arte es alimento para el alma. En mi proceso de evolución artística he pasado por diferentes modos de expresión, paralelos a mi propio desarrollo personal y visión del mundo y de la humanidad.

Una y otra vez surge la pregunta ¿qué es el arte?, ¿qué significa para mí?, ¿qué tengo yo que aportar?, ¿qué se mueve hoy en el terreno artístico?, ¿qué necesita hoy el mundo? A todas estas preguntas son mis obras un intento de respuesta; ellas hablan lo que yo con mis palabras no soy capaz de expresar.

Una intuición, un poema, un sentimiento, una impresión me hacen sumergirme en la creación, en ese primer acto de voluntad que conlleva todo proceso creativo. Tras ese primer impulso, mi yo se repliega y deja lugar a ese ser en desarrollo que es la obra recién esbozada, intuida, emergida. Y, como si de un recién nacido se tratase, escucho e intuyo a ese ser en devenir que está ante mí, todavía separado de mí, pero con el cual mí alma anhela vincularse.

Entramos en un diálogo cuyos elementos son el calor y la forma. Dejo que el cuadro hable por sí mismo, con preguntas y respuestas que exigen la intervención de mi pensamiento, de mis nociones adquiridas y ahí empieza esa lucha, larga, a veces muy larga y dura. La lucha que se repliega hacia mí misma, una lucha de poderes: el uso de lo conceptual, el sentimiento de desvinculación y de incomprensión para con la obra, el deseo de soberanía sobre cuadro...

Sin ideas preconcebidas, sin imágenes concluidas, tan solo espero que llegue ese maravilloso momento en el que la obra actúa directamente en mi alma, que me habla sin necesitarme: la culminación, el cuadro habla por sí mismo, es independiente de mí. 

Es.